martes, 31 de agosto de 2010

El peor papá del mundo

Querido Marquitos:
Te debe parecer extraño que te escriba esta carta para decirte algo y que no te lo diga directamente, como cuando en las noches voy a tu cuarto después del trabajo, y conversamos de cómo pasaste el día y te cuento el mío, y luego jugamos a ser pilotos de avión, que a ti tanto te gusta. Y es que para mí también es extraño escribir esto pero ahora se convierte en necesario. Debo confesarte que creo que hice mal alentándote a jugar como niño cuando ya tienes casi 16 años. Tu eres mi único hijo y sabes que tu mamá y yo te queremos muchísimo, pero cometí el error de engreírte demasiado y nunca darte límites, diciéndote sí a todo. Cuando nos dieron la noticia de que tú llegabas a este mundo, no voy mentir que me asusté al principio, pero también me alegré mucho, y muchísimo más al enterarme que serías un niño, y es que desde antes así lo había soñado. A pesar de que trabajo muchas horas al día, me he dado el tiempo suficiente para estar contigo, y jugar, y reírnos, y conocernos cada noche. Pero quiero disculparme por tantas cosas que no hice y también por las que hice mal. Poco a poco me fui convirtiendo en el peor de los padres, aunque tú me digas cada noche que soy el mejor. Antes que empiece a decirte tantas verdades, quiero que sepas lo mucho que te quiero y que siempre di mi vida por ti, y también que tengas presente que a pesar de todas las cosas que nos hacen sufrir en la vida, hay un dios que siempre nos vigila y nos quiere. Desde siempre te inculcamos el amor a dios, como si fuera tu padre, tu hermano, como si fueras tú mismo. Antes de salir a trabajar, siempre iba hasta tu cama y te daba un beso en la mejilla mientras aún dormías. Esto me servía para recargarme de energías cada día y salir a enfrentar un mundo tirano e injusto. Siempre regresaba a casa con un traje de saco y corbata, y en la mano un maletín. Pues en verdad, nunca fui jefe ni gerente, como te mentí por tatos años. Yo también jugaba a serlo como cuando jugamos cada noche, pero al atravesar la puerta y algunas cuadras más allá, me convertía en un triste e insignificante trabajador más de la calle. He pasado por miles de oficios y actualmente soy un lustrabotas en la esquina de Pardo con San Juan, y en el maletín llevaba todo lo necesario para mi oficio y también para mi aseo, ya que después de mi jornada, debía convertirme en el papá gerente que llega a casa para jugar con su hijo. Todas esas historias de estudios en la mejor universidad del país con maestría y doctorado fue una burda mentira. Lamento tanto que te enteres así de las cosas, pero necesitaba decirte la verdad. Nunca terminé la secundaria y cuando me aprestaba a hacerlo es que llegó la noticia que sería papá, sin embargo te digo que para mí fue lo mejor que me haya pasado. Convencí tantos años a tu mamá para que no te dijéramos la verdad con la esperanza de que la situación algún día cambiaría y también para evitar la vergüenza que seguro sentirías cuando tus amiguitos y los papás de ellos, se enteraran que Marquito Peláez tenían un papá don nadie. Entonces todos se preguntarían cómo es que alguien así pudiera estudiar en un colegio privado de curas como este y que además viva en una casa como la que tenemos. Debo decirte que gracias a las miles de súplicas a los curas del colegio que hacía todos lo años, es que puedo pagar por tu educación con lo que me pueda llegar de dinero hasta fin de mes. Además también debes enterarte que la casa donde vivimos le pertenece a una familia a la que mi mamá, es decir tu abuela, trabajaba como empleada del hogar. Por eso conozco la casa al revés y al derecho, por es aquí donde nací y me crié, mientras tu abuela trabaja para esa familia. Siempre evité que la familia tomara contacto con alguien en la casa para venir a reclamarla. Por eso te pedía que no hicieras caso a nadie que tocara la puerta y no te dejé salir a la calle, solo para ir al colegio. Me siento muy mal por haberte obligado a vivir en una vida de mentira, en una casa que no es nuestra, comer comida que los curas nos consiguen y estudiando en un colegio que ni pagamos. Casi no dormía pensando en como salir adelante. Soñaba con contártelo todo, frente a frente, pero nunca me atrevía a hacerlo. Mañana cumples los 16 y no te preparé nada para celebrarlo, más bien decidí contártelo todo y que finalmente vivas una vida de verdad. Ese será mi regalo, la cruda verdad. Te pido perdón por arruinarte tu vida, pero te mereces la verdad y no seguir viviendo en una fantasía. Y es que sin tu mamá a mi lado, ya no podía resistir todo esto. Tu mamá no fue a visitar a tía Clara la semana pasada, ella simplemente nos abandonó. No la culpo por abandonarme a mí, pero sí por abandonarte a ti. Me gustaría estar contigo para tratar de apaciguar tu dolor que te debe provocar leer todo esto. Nunca fue mi intención hacerte daño solo quise que vivieras feliz. Hoy por la mañana salí dándote el beso acostumbrado, pero que en realidad se convierte en el último, porque he decido que vivas tu vida solo, sin mí, para que no te avergüences de mí y puedas seguir una vida de verdad. Espero que tú sí puedas salir adelante y que yo al mirarte desde el cielo o desde abajo, pueda saber que eres un hombre exitoso, y quién sabe, de repente te conviertes en un piloto de avión, como siempre soñaste. Todo mi amor se queda en este mundo para tí, mi Marquito.
Se feliz por siempre y que Dios te bendiga siempre. Perdón por la vida que te di.

El peor papá del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario